¿En tu película serías director o víctima?

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Foto: Soheil Kmp

¿Qué pasaría si un día te despertaras y al sentarte en la cama de repente pensaras: qué soy; qué hago para sentirme bien; estoy bien conmigo mismo, estoy bien con los demás? 

Seguramente se te pueden ocurrir muchas respuestas o quizá te quedes pensando un largo rato. Puede ser también que allí, ahondando en tus pensamientos, descubras que has hecho muchas cosas pero que aún falta demasiado para lograr y mejorar.

También puede ser que te justifiques y en vez de movilizar ideas, acciones busques excusas perfectas: “Con todo lo que hago, lo que trabajo, estoy tan cansado, no puedo mejorar, no tiene sentido, para qué lo voy a hacer”

Algunas voces en tus pensamientos que   digan “pobre, es tan bueno y trabajador, se esfuerza mucho y no le queda tiempo”.

Si bien todo esto puede ser así,  todo depende del rol en el que quieras situarte en el transitar de tu propia vida.

Sí, esa línea de tiempo que da la sensación que transcurre y no termina, pero todos sabemos que tiene un límite y eso nos puede dar angustia, tristeza, pero forma parte justamente de la vida y forma parte de toda la existencia. 

  • Como si se tratase de una película u obra de teatro, el papel que elegimos puede ser la clave para ir logrando lo que queremos. Y está en nosotros elegir el papel de director o el de la víctima. Al parecer son totalmente opuestos, pero forman parte de nuestra película. 

Por eso quiero compartir esta idea con ustedes, tal vez sea más cómodo o más fácil situarnos en el papel de víctima.

Incluso pareciera que mientras más cosas negativas nos pasan, las enumeramos como en un inventario y mejor encarnamos a esa víctima y más importancia le vamos dando. Mientras más buscamos en el pasado y hurgamos, posiblemente nos vamos a acordar de situaciones que realzan esta potencial víctima.

Es cierto que podremos haber vivido cosas que nos han marcado, que nos hacen sentir mal, pero también es cierto que nos han pasado muchas otras cosas buenas, con una energía diferente.  

Foto: ¿Amanecer o Atardecer? por Luis Becerra.

Yo te propongo que miremos bien el escenario y tomemos el papel de directores, el rol de la persona que toma decisiones para llegar a los logros que quiere para sí mismo. 

Ese rol de la persona que busca maneras de solucionar, de encontrar nuevas ideas, del que llama a la acción, el de buscar un plan para llegar a los objetivos. Tomar el poder de nuestras acciones. 

Sí, ya sé, es fácil decirlo pero no hacerlo. Tiene obstáculos, tiene idas y vueltas, tiene aciertos y errores, demanda esfuerzos, también éxitos y  fracasos. Tiene que ver justamente con esta palabra que repetimos, que está ahí y que a veces no le damos todo el sentido y el significado que realmente imprime en nosotros.

Tiene que ver con la vida misma. Lo interesante es tener la posibilidad de elegir cómo queremos transitarla.

Cuando tomamos el papel de directores de esta película nuestra dimensión cambia totalmente. Ya no es solo pensar qué pueden hacer los demás por mí, también es tener en cuenta qué puedo hacer yo mismo por mí, por los demás, para el mundo. 

Es empezar a movilizar ideas para empezar a hacer.

Y como les decía, al principio requiere esfuerzos y cambios. Así comienza este desafío, el de tener la valentía de tomar el mando de tus iniciativas.

Foto: Johannes Plenio / Pexels
  • Una experiencia que me marcó cuando tenía unos 12 años fue que mis padres se separaron. Me dio la impresión que no había vuelta atrás, que la separación era definitiva. Se imaginan que ese niño sintió que se le vinieron varias cosas abajo. Se desmoronó parte de su estructura que recién comenzaba a construirse. 

Me sentí mal por mis padres, por mis hermanos, la verdad una situación complicada. Si a alguno de ustedes les ha pasado, saben de lo que les estoy hablando, son sensaciones raras, tristes.

Nos quedamos con mi madre, al pasar unos meses, me di cuenta que a pesar de estar pasando uno de los peores momentos de su vida, ella ponía todo su empeño en que nosotros estuviéramos bien, que no nos faltara nada.

Tal vez, en algún momento, ella tomó el papel de víctima por la ruptura del matrimonio, pero hizo todo lo posible para agarrar fuertemente el rol de directora de su propia vida. Yo, como hijo mayor, la traté de ayudar lo más que pude, porque es muy feo ver a tu mamá con una herida tan fuerte y no hacer nada.

Así, mi madre, crió prácticamente sola a tres niños, dándoles estudio, vivienda y cubriendo todas las necesidades.

Estuvo en el papel de víctima pero con mucho esfuerzo y viendo la necesidad de sus hijos, cambió y se decidió  ser la directora de la película, la que toma las decisiones, la que le pone garra y sigue adelante a pesar de las dificultades. Este cambio de visión de sí misma, le dio otra perspectiva.

Estos cambios se pueden trasladar a las personas con las que nos relacionamos en el trabajo, con la pareja, con amigos.  Y los cambios positivos comienzan a producirse. Así comienza la gran aventura de ir logrando nuestros objetivos e ir ayudando a que  los demás los logren. 

Cuando tomamos el papel de hacedores el sentido de esperar se transforma en qué voy a hacer yo para dar una mano, qué puedo aportar yo a mi ciudad, qué puedo hacer yo para ayudar.

El comienzo para esta transformación maravillosa está en una idea que parece simple pero es muy poderosa: ¡Hay que proponérselo!

Esto lo voy a hacer y no esperar que nadie venga a decirnos qué y cómo hacer tal o cual cosa. Cada uno de nosotros decide qué hacemos, cuándo, con quién. Somos los directores de la obra.

Hay que ir a esa obra de teatro y agarrar fuertemente el rol de director, de creador, de hacedor, de protagonista de nuestra vida.

Cada vez que nos acordemos de haberlo hecho, vamos a estar orgullosos de nosotros mismos, porque tuvimos la valentía de ser responsables de nuestra vida, sin excusas. Con problemas, con inconvenientes, con mucho trabajo pero sin ser ni sentirnos víctima y sin culpas, dirigiendo  el curso de nuestra existencia, llena de momentos únicos.

El poder de las ideas.

Foto: David Cassolato

Si pensáramos por ejemplo en un vaso de vidrio y nos preguntaran: ¿Este vaso de vidrio, antes de ser vaso, qué fue? 

Probablemente contestaremos fue vidrio. ¿Y antes del vidrio, qué fue? 

Se podrían decir los materiales con los que está formado el vidrio: carbonato de sodio, caliza, dolomita, etc. 

Pero qué pasaría si fuéramos más profundo aún y nos repitieran la pregunta ¿Pero antes qué fue? 

  • Antes de todo eso fue una idea.

Si hablamos del significado de idea podemos decir que es la representación mental de algo.

La gran mayoría de las cosas materiales o inmateriales; concretas o abstractas, antes fueron una idea. En la mente de algún ser humano nació la idea y esta se materializó. Se hizo parte de una realidad. Las ideas nacen en nuestra mente y forman parte de nuestra conciencia.

  • Entonces el poder de las ideas es infinito. Nosotros somos quienes les damos forma, le damos entidad, concreción.

Para llegar a ser directores o protagonistas de nuestras vidas hay que tener la idea de proponerse las cosas, los objetivos, los deseos. Está la idea, hay que prenderla proponiéndoselo. 

Al iniciar este camino de hacer realidad nuestras ideas lo más frecuente es que salgan a relucir los “No”. No puedo, yo no creo que llegue a hacerlo, no sirvo para esto, no tengo tiempo, no… etc. 

Tenemos que derrotarlos, la premisa que hace caer a los “No” es  YO PUEDO.

Me lo propongo, y con el solo hecho de darle poder a la propuesta mi cerebro cambiará la configuración del NO por el “Podría ser” que luego se transformará en SI. y pronto le estarás contando a tus amigos que lograste el objetivo y lo vas a hacer con una gran sonrisa. 

Y si, todo nació de una idea, de proponérselo y muy pronto estará realizado. Obviamente habrá que trabajar mucho para lograrlo, pero la idea ya nació y comenzó la transformación.

Foto: Lil Artsy / Pexels

Hay que prender las ideas, darle luz a lo que queremos y comenzar para que pronto sean parte de tu realidad. 

Prendé tus ideas, anotalas, dales prioridad, no las dejes escapar. A algunas personas se les ocurrió la idea de viajar al espacio y sin importar lo loco que fuera, llegaron. Y así muchas otras que hoy nos quedamos admirados y sorprendidos, pero que todo nació desde una idea. Una idea que formará parte de tu nueva realidad.

¿Y a vos, qué ideas te gustarían llevar a cabo y pensás que resultan muy difíciles?

¿Has “prendido” alguna idea últimamente? Dejanos tus comentarios.

Luis Becerra

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