Hemos oído hablar mucho del optimismo, se dicen un montón de cosas. Tiene sus adeptos y también sus detractores.

Pero ¿Qué es el optimismo? Hay muchas apreciaciones, mitos y verdades. ¿En realidad sirve para algo? Se dice mucho pero no se saben muy bien sus posibles beneficios y todo el mundo dice que hay que ser optimista pero ¿Por qué decimos o creemos eso?
Estuve leyendo, buscando en distintas fuentes y recopilé algo de información que quiero compartir con ustedes.
Empecemos conociendo el significado y de dónde viene:
Optimismo es la tendencia a juzgar cosas, situaciones en su aspecto más favorable.

Es una palabra que viene del latín, “optimuus” que significa bueno o buenísimo. Su raíz , “ops” que significa riqueza, ayuda. Las palabras opulento y opíparo comparten la misma raíz y su significado entonces es que tiene fuerza, recursos, riquezas.

Sabiendo ahora de qué estamos hablando, podemos observar que del optimismo se desprende una especie de familia de palabras, por así decirlo, como la felicidad, el pensamiento positivo, la armonía interior.
El optimismo está ligado a la felicidad.
La felicidad, es la preferida de la mayoría. Teniendo como concepto general de felicidad el hecho de estar sanos, equilibradamente alegres, con sus seres queridos en el mismo estado y con las necesidades básicas satisfechas y un poquito más.
Según informes de investigación de varias universidades de Estados Unidos, en cada rincón del mundo la gente eligió a la felicidad como prioridad máxima y dejaron de lado otros aspectos como tener dinero, trabajo o llegar a una posición importante.
Los sondeos indican que la felicidad está vinculada a muchos beneficios:
- Aumenta tus defensas del sistema inmunológico evitando así enfermarte.
- Bajar el nivel de nerviosismo o ansiedad.
- Ayuda a la creatividad, a ser más empáticos, comprensivos, entre otras cosas.
La gente también describió que la felicidad está dotada de cierta armonía compuesta por una mezcla de sentimientos intensos y positivos, como una sensación de paz y satisfacción.

Al parecer la felicidad a largo plazo no se trata solamente de una explosión de dopamina, esa droga natural que genera y que reconforta rápidamente a tu cerebro.
Es todo un proceso que hay que trabajarlo internamente, en cada uno para lograr progresivamente ese optimismo que conlleva felicidad, armonía y pensamientos positivos y así poder aprovechar todos sus beneficios.
El optimismo también tiene sus detractores
La mayoría concuerda que las personas optimistas pueden carecer de realismo, que deberían poner los pies sobre la tierra y no andar deambulando con los pensamientos de un lugar a otro.
Todo se trata de equilibrio, habitualmente en forma natural tratamos de ver las cosas de un modo favorable, imaginamos que nuestros asuntos tendrán un buen final pero debemos esforzarnos para que eso suceda.
Tener solamente un pensamiento positivo sobre un objetivo a lograr no quiere decir que éste vaya a realizarse por el solo hecho de pensarlo.
Aparte del interés, hay que aportar trabajo, entusiasmo, constancia y seguramente cambiar actitudes y formas de pensar.

La curiosidad parece ser un buen aliado del optimista aunque genera a veces ansiedad en este camino de exploración.
Según recomiendan algunos psicólogos es que hay que salir de lo habitual, de lo cómodo y lanzarse a buscar experiencias innovadoras, que enriquezcan, que nos hagan un poco más sabios aunque esto signifique atravesar un camino difícil donde en ocasiones nos sintamos vulnerables o incómodos.
Eso de animarse a a salir de la “zona de confort”.
El optimismo como todos los aspectos de nuestra vida requiere un equilibrio constante.
Por eso a la hora de tomar esta actitud hay que analizar las ventajas y desventajas de cada situación que podemos abordar mirando distintos escenarios.

Seis tips que auydan a encontrar el optimismo equilibrado:
1✅ Tomarse un momentito del día para reflexionar, meditar o simplemente pensar en uno mismo, en los seres queridos. Acompañarlo con respiraciones profundas en un lugar tranquilo, disminuir la tensión lumínica, agregá una música suave y lenta.
2 ✅Algunos especialistas recomiendan registrar, anotar los momentos alegres del día, porque tendemos a focalizar las cosas negativas que nos ocurren, mientras que las experiencias buenas se esfuman con más facilidad. Así aumentaremos las probabilidades de hacer un balance positivo y concluir que fue un buen día.

3✅Buscar la mejor versión de uno mismo. A modo de ejemplo, intentar imaginarte cómo podrías actuar en una reunión con un amigo que te cuenta un problema serio. En vez de dar consejos lo primero es saber escuchar y luego darle tu parecer. La mejor versión de nosotros aparece cuando empatizamos, nos ponemos en su lugar verdaderamente, cuando imaginamos que “somos” el otro y buscamos la manera de decirle sinceramente qué haríamos nosotros en su lugar.
4 ✅ El hacer cosas por el bien de los demás desinteresadamente, como ir a leer un libro a un hogar de ancianos, el involucrarse en una causa que ayude a otras personas, el escuchar al otro y empatizar, están vinculadas al aumento del optimismo. El ser útil para otras personas tiene una relación directa con sentirse en armonía.
5 ✅Otra clave es el agradecimiento. Una vez leí una frase:
“El agradecimiento es la memoria del corazón” Es algo que nos hace bien porque reconocemos y sentimos que lo que tenemos es valioso, sea cual fuere la situación, en vez de ver lo que no tenemos. Lo que se tiene se agradece y volverá multiplicado y lo que no se tiene se trabaja para llegar a tenerlo y luego se disfruta y agradece.
Probá con escribir un par de cosas o más por lo que te sentís agradecido, hacelo todo los días y aunque parezca extraño, algo en uno mismo cambia y se fortalece positivamente. Hay que probar y el cambio aparece.

6✅ Aunque sea para vos mismo, frente a un espejo, sonreí. Si, sonreí. Regalate a vos mismo una sonrisa, no es de locos. Una buena sonrisa cambia rápidamente el sentido de tu día. Solo basta con probarlo, antes de salir, sonreíte y sonreí a los demás. La sonrisa es el idioma universal de las cosas buenas, positivas y enriquece cualquier tipo de relaciones. Hacé la prueba, vas a ver lo bien que funciona. Usala como llave para cualquier momento que necesites encarar y tenés cierta inseguridad. Sonreí, total no cuesta nada.

Recordá que el optimismo es una actitud frente a la vida. Buscale la vuelta para que estés conectado a lo positivo para que tu ser esté en armonía y poder estar feliz con vos y con los demás.
Finalmente el optimismo es una fuente de poder porque recopila la mejor versión de nosotros mismos.
Poder empatizar, sentirse por un momento “el otro”, ayudar a otros, forma parte de la recompensa.
Las neurociencias coinciden en este concepto. Nos da autoconfianza, mejora nuestro ánimo y el de nuestro entorno, da nuevos sentidos para seguir adelante. Evita las depresiones.
Nos da mejor calidad de vida en general porque forma parte de un gran sistema que nos hace vivir menos preocupados, menos estresados, menos enfermos, más saludables, con más alegría.
👉😀Ahora es tu momento:
¿En qué más pensás que podría ayudar el optimismo para nuestra vida?
¿Hay cosas que te parecen negativas en ser optimista?
Dejános tus comentarios, siempre está bueno compartirlos.
